Un padre le dijo a su hija: "Felicidades por tu graduación. Te compré un coche hace un tiempo. Quiero que lo tengas ahora." Antes de dártelo, llévalo a un concesionario de coches en la ciudad y véndelo. Ve cuánto te ofrecen." La chica volvió con su padre y dijo: "Me ofrecieron 10,000 dólares porque se ve muy viejo." El padre dijo: "Está bien, ahora llévalo a la casa de empeño". La chica regresó con su padre y dijo: "La casa de empeño ofreció 1,000 dólares porque es un coche muy viejo y ha tenido mucho trabajo hecho". El padre le dijo que se uniera a un club de coches apasionados con expertos y les mostrara el coche. La chica condujo al club de coches apasionados. Regresó con su padre después de unas horas y le dijo: “Algunas personas en el club me ofrecieron 100,000 dólares porque es un coche raro que está en buenas condiciones.” Entonces el padre dijo: "Quería que supieras que no vales nada si no estás en el lugar correcto. Si no te aprecian, no te enojes, eso significa que estás en el lugar equivocado. No te quedes en un lugar donde nadie ve tu valor." La moraleja de la historia: Conoce tu valor y sabe dónde eres valorado. Un diamante no brilla en el fondo de una cueva.