El video de los niños huyendo de la iglesia ayer es desgarrador, pero también es una increíble representación del amor en esa comunidad escolar católica. Niños mayores ayudando a los más pequeños a escapar. Un maestro empujando la silla de ruedas de un niño y llevándolo rápidamente afuera. Un niño mayor arrodillado sobre un niño herido. Están surgiendo más historias, como la del niño héroe que recibió un disparo en la espalda cuando se lanzó sobre su amigo. Hay maldad, sí, pero también tanta bondad en esa pequeña escuela, entre personas y niños comunes. Los santos caminan entre nosotros.
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