Estos días, mientras me movía por el recinto entrevistando, me sentí profundamente conmovida por los diversos encuentros cálidos. Alguien vino emocionado a pedirme una foto, un niño gritó desde lejos: “¡La hermana Mia de OKX en persona!” También hubo quien me tomó una foto en un momento de trabajo y me envió un mensaje: “Te veo ocupada, no quiero molestar, sigue así”. Además, alguien me agarró del brazo con determinación en la mirada: “Veo todos tus programas de video, son realmente útiles para nosotros, ¡definitivamente sigue grabando!” Y un minero abrió en el acto su OKX para mostrar su cartera: “Siempre he sido su usuario”. Desde los nacidos después del 2005 hasta los de la década de 1970, desde desarrolladores, mineros hasta traders, desde rostros internacionales hasta compañeros compatriotas… Ya sea respondiendo preguntas, escuchando sugerencias o charlando, cada conversación me ha hecho sentir increíblemente plena. Todo el recinto también estaba impregnado del aroma de OKX. Las criptomonedas ya no son solo frías líneas de código o gráficos, sino personas que trascienden antecedentes, edades e identidades, que se encuentran por la misma creencia. Agradezco profundamente cada reconocimiento hacia OKX, no nos detendremos. Espero verlos en el próximo evento~
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