Las ciudades de California cobraron a los proyectos de vivienda asequible $1.2B en tarifas de impacto desde 2020 hasta 2023, lo que significa que 5,000 familias de bajos ingresos no obtendrán las casas que de otro modo podrían haber tenido. ¡Este es el autogol definitivo: queremos más vivienda, pero luego cobramos tarifas de impacto a la vivienda hasta matarla!