Trump sugiere abrir el mercado estadounidense a los coches chinos siempre que se fabriquen aquí. "Si quieren venir y construir la planta y contratarte a ti y a tus amigos y vecinos, eso es genial. Me encanta eso." La lógica de Trump es que el objetivo de los aranceles son los empleos, no el enriquecimiento de los accionistas de GM que pagan a mexicanos para construir coches "americanos".