Epstein y las personas que visitaron su isla cometieron un mal indescriptible contra chicas, niños y mujeres. La magnitud de lo que ocurrió allí es más que aterradora, y cada día que pasa sin justicia real es otra traición a las víctimas. Si hay suficientes pruebas para dar nombres y publicar archivos, entonces debería haber suficiente voluntad para procesar a los peores infractores. Si no, ¿de qué sirve exponer todo esto si nada cambia y nadie rinde cuentas?