¿Te esguinzaste bajando un cerro en Calamuchita? → la empresa tampoco tiene nada que ver. ​¿Chocaste la moto volviendo de bailar? → Arreglate solo. ​¿Se te cayó una mancuerna en el gimnasio? → Mala suerte. ​¿Te quemaste haciendo un asado el domingo para la flia? → No cobrás, lo hubieras hecho al horno. ​EL MENSAJE DE FONDO: No importa que vos generes con tus manos la riqueza de la empresa. Para ellos, tu tiempo de vida no tiene valor. Si te rompés viviendo, sos descartable.